¿Os ha ocurrido que creíais que algún suceso de enero o febrero tuvo lugar el mes pasado? Ese fenómeno lo estamos viviendo todos a todas horas. Este 2020 está siendo tan extraño que estamos, directamente, desubicados. Nos sentimos como si estuviésemos de alguna manera fuera de la realidad, como en un sueño, como con unos zapatos nuevos. Nos sentimos como se debe sentir un gato cuando cambias el mobiliario de su salón. Nos sentimos como si todos estos meses no hubiesen pasado.

Pero, para desgracia de muchos, han pasado. Nuestro mundo ahora es diferente en muchos aspectos:

  • Trabajamos de otra forma, o bien desde casa o bien con drásticas medidas de seguridad. Y respiramos una cierta incertidumbre que nos mantiene en tensión.
  • Los niños pasan más tiempo que nunca en casa y aún está por ver cómo será la vuelta al cole.
  • Nuestro ocio ha reforzado drásticamente su componente doméstica y salimos con cierto recelo a restaurantes y bares. Los autocines se llenan como hace ya años y las zonas de fiesta están simplemente vacías.
  • Las reuniones familiares o de amigos también han cambiado. Nos miramos dudando si un ligero abrazo deseado será peligroso y sentimos dificultades a la hora de gestionar los platos del centro de la mesa. ¡Y que nadie se equivoque de vaso!
  • Un etcétera descomunal.

 

En Improva estamos costumbrados a vivir en un constante proceso de innovación. Nuestros productos y servicios cambian progresivamente, crecen con cada experiencia y se adaptan siempre a las necesidades del cliente. Sin embargo, el cambio que estamos experimentando ha puesto a prueba, con un resultado muy satisfactorio, nuestra capacidad de adaptación. Al fin y al cabo, durante años hemos sido los mayores aliados de nuestros clientes para progresar, para avanzar, para mejorar su nivel de excelencia, para hacer crecer su cuenta de resultados. Ahora, sin embargo, estamos siendo el mejor aliado para resistir, para seguir adelante pese a las dificultades, para optimizar al máximo la operativa de la compañía, para acometer los cambios necesarios sin repercutir los costes a los clientes. ¿No os parece una diferencia enorme?

En los últimos meses hemos podido seguir trabajando codo con codo con nuestros clientes de confianza, y también hemos podido iniciar nuevas alianzas. Lo hemos hecho con un sentimiento de responsabilidad enorme, siendo conscientes de que, ahora más que nunca, cada acción y cada decisión tienen un efecto enorme sobre un gran número de personas. Pero eso no debe pararnos, porque está claro que no hacer nada no es una opción.

Entre nuestros clientes contamos con empresas con una larga experiencia en eso de la mejora continua, con una gran capacidad de adaptación, un equipo cohesionado y unos procesos eficientes. Este tipo de organizaciones pueden reaccionar con menor dificultad a la situación actual, pero eso no significa que las empresas menos maduras no puedan reaccionar. Solo significa que el reto es mayor.

Si cerrásemos hoy el 2020 quizá nos quedaríamos con la sensación de que no hemos podido hacer mucho. Por suerte, tenemos por delante unos meses clave. Unos meses en los que podremos demostrar que nuestro motor de la adaptación es capaz de mover una cantidad de cambios enorme. Hagámoslo con cabeza. Apliquemos lo aprendido ante nuevas posibles eventualidades y salgamos adelante. Porque lo contrario no es una opción.

 

[Post originalmente publicado en www.improsofia.com]

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